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Escrito por Fernando Valdez, Handicap 23 y dos veces padre   
Padres y Caddies

Cuando comencé a jugar golf pase como muchos golfistas por un proceso de enamoramiento y fascinación muy propios (y me atrevería a decir, “únicos”) de este bello deporte.    Durante mis primeros 3 años, mi juego fue mejorando hasta llegar a un nivel de juego aceptablemente bueno.

Lamentablemente debido a los excesos de trabajo y los compromisos familiares mi juego se fue volviendo inestable y con la falta de tiempo para entrenar, se fueron borrando mis sueños y anhelos de alcanzar un nivel muy competitivo dentro del ranking nacional.

No obstante lo anterior, este proceso de desencanto dio espacio a una nueva ilusión, la cual vino de golpe una mañana cuando me detuve a observar a mi hijo Sebastián (5 años en aquel momento), quien para ese entonces ya tenía sus propios palos y realizaba swings bastante consistentes y efectivos, tanto en el campo de practica como en el campo.

Nuestros hijos nos ofrecen la oportunidad divina de mejorar y superar aspectos de nuestras vidas que nosotros mismos quizás no pudimos alcanzar en su momento.   De esa cuenta comencé a disfrutar el golf de una nueva forma: como el caddie de mi hijo, viendo en él una segunda oportunidad de alcanzar mis propios anhelos.  Para los lectores no familiarizados en el termino caddie, este es una sistente que le carga los palos al jugador y le da consejos valiosos sobre el estado del campo, el viento y en ocasiones los caddies expertos hasta pueden corregir errores de postura, swing, agarre, etc.

Sin lugar a dudas cuando inicié este trabajo ad-honorem (como caddie de mi hijo), no contaba con una buena inducción sobre este rol, los alcances y las fronteras que un buen caddie debe guardar.  Fue así como hice un pésimo trabajo durante varios meses, siendo un caddie exigente, impositivo, regañón y poco tolerante ante los errores de su patrón (mi hijo).    De hecho casi logre que mi hijo se hartara del juego y lo abandonara.

Gracias a Dios de todo lo malo se puede sacar siempre algo bueno, y cuando me di cuenta que estaba jugando mal mi papel, me puse a analizar a los mejores caddies con los que yo había jugado, tratando de extraer de mis experiencias una especie de “decálogo de los caddies” resumiendo las mejoras practicas en este trabajo.

Mi trabajo como consultor me obliga a analizar trabajos y generar este tipo de decálogos y me complace mucho compartir con ustedes el resultado de dicho ejercicio.   No obstante, antes de leer este decálogo, quisiera compartir otro descubrimiento más importante aún.

Este descubrimiento es que: si la vida de nuestros hijos fuera una ronda de golf muy larga, todos podríamos alcanzar el máximo nivel de felicidad, si tan solo como padres jugaramos en sus vidas, el papel de un excelente caddie, que cumple con el decálogo que a continuación les presento:

Decálogo del caddie (y el padre o la madre) ideal:

  1. Recuerde siempre a su jugador que el juego se hizo para ser felices y que el grado de éxito se mide no en strokes, sino en la cantidad de felicidad que se vive, los amigos que se hacen  y las ganas de regresar con que uno sale del campo.
  2. Recuerde a su jugador que en la ronda y en cada hoyo debe tener una meta concreta, realista y viable (hacer un bogie, un par, un birdie, etc.) y una estrategia de base para lograrlo.
  3. Recuerde a su jugador que todo campo tiene hazards, dificultades y trampas y que si no los tuviera, sería tremendamente aburrido e insípido.   Al igual que la vida.
  4. Recuerde a su jugador que tiene que ser flexible y creativo para resolver errores, trampas y contingencias tales como viento, agua, árboles, etc. Y que es precisamente esa creatividad la que le dá un sabor especial a cada ronda.
  5. Recuerde a su jugador que le debe respeto sus compañeros de juego y otros jugadores que con él o ella comparten el campo.    El golf y la vida son juegos en los que nunca se puede ganar sin amigos, sin cumplir las reglas y sin dar respeto a los demás.
  6. Recuerde a su jugador que debe considerar más aspectos que solo la distancia, el agarre (grip)  y la postura del cuerpo (stance).  Haga que piense y ayúdelo a preparar su estrategia, pero no se la haga usted.
  7. Ayude a su jugador a toma decisiones, pero no decida por el.   El juego es del jugador y no del caddie.   Aconseje, pero no trate de imponer lo que usted haría si estuviera jugando.  Ayúdele a ganar confianza y seguridad, no solo para ganar, sino para jugar y ser feliz por el solo hecho de estar allí jugando.
  8. Indique los errores de forma objetiva, no reproche.  Y haga a su cliente meditar sobre la causa del mismo y la forma de corregirlo.
  9. Haga que su jugador le pida los consejos, no los dé sistemáticamente sin que este se los pida, pues de lo contrario tarde o temprano le pedirá que se calle o bien buscará otro caddie para la segunda vuelta de 9 hoyos (el back-nine) o peor aun ya no lo buscara a usted para la próxima ronda (por hablar demasiado).
  10. Ayude a su jugador a conocer su estado mental y si hace falta debe convencerlo de jugar una ronda de práctica relajada y sin presiones.   No todos los días son buenos y tomarse las cosas con calma o en broma en “uno de esos días”, no es falta de coraje.   De igual forma, enséñele a reírse de si mismo, no es falta de autoestima y se lo pasaran “bomba” de bien.

Si leen este decálogo y reflexionan, verán que aplica tanto desde la perspectiva del caddie como la del padre/madre, dándole a nuestras vidas y nuestro rol como formadores y apoyo a nuestros hijos, un sabor especial y un modelo muy concreto de excelencia y calidad a seguir.

En nuestra vida cotidiana, son muchas las veces que como jugadores o como caddies, olvidamos estos aspectos básicos del juego de la vida.  

Espero que con este decálogo sencillo podamos retornar al siguiente tiro, al siguiente hoyo, a la vuelta o bien hasta la próxima ronda, con muchas ganas de jugar mejor y con las cosas bien claras.   En otro contexto más amplio, retornar con mucho amor y con ganas a nuestra propia vida y el juego que en ella jugamos.

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Alexander Gonzalez  - Muy bueno |06-06-2009 16:50
Buenisimo ejemplo de como llevar una mejor vida con nuestros hijos y de como ser
mejores como padres cada dia. Muchas Gracias
 

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